Entre los días 11 y 14 de septiembre, se desarrolló el III Foro Social Mundial de las Migraciones, en Rivas Vaciamadrid, España. Al fin del encuentro, que contó con la participación de 2800 delegadas y delegados de todos los continentes, fue leída la Segunda Declaración de Rivas.Bajo el lema “Nuestras voces, nuestros derechos, por un mundo sin muros”, los participantes celebraron los 60 años de la Nakba palestina, los 20 años del inicio de las muertes en el Estrecho de Gibraltar, los 35 años del golpe militar contra el gobierno democrático de Salvador Allende y los 60 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos. ”No al creciente deterioro de las condiciones de vida que impacta a la mayoría de las personas del planeta, en el norte como en el sur global y que impacta de manera especial a las personas migrantes, refugiadas y desplazadas de los diferentes continentes, y muy especialmente las de los pueblos palestino, saharaui, colombiano, sudanés e iraquí y a las políticas cómplices de Estados Unidos, Europa y España en particular”, afirma la declaración.
Critican “la construcción de muros geográficos, políticos, legales y culturales, como la directiva europea de ‘la vergüenza’, y otras leyes públicas y disposiciones oficiales similares”. Elogian las iniciativas de economía solidaria que fortalecen el tejido asociativo y contribuyen a procesos de economía social y desarrollo integral de las personas. Sin embargo, rechazan su utilización como instrumento para negar el derecho a migrar.
Los delegados y delegadas presentes en el Foro exigen la firma, ratificación y puesta en práctica de la Convención Internacional sobre los Derechos Humanos de los Trabajadores Migratorios y sus Familias por parte de los Estados que no lo han hecho. Requieren también el establecimiento de un mandato o procedimiento especial dentro del sistema de la ONU para suplir los vacíos en los instrumentos existentes de protección de las personas migrantes.
Piden la derogación de la directiva de retorno de la Unión Europea, así como de todos los instrumentos legales que permiten la detención de migrantes en el mundo; el desmantelamiento del Frontex y de todos los dispositivos policiales y militares que securitizan las políticas migratorias y la fiscalización por parte de organizaciones sociales de los centros de internamiento, hasta su cierre definitivo
fuente : adital.com.br
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