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Brasil en linea y San Pablo a toda hora: crónicas, personajes e historias de una ciudad que nunca para.

-“Plata para cocaina….”

Es lo que pensé, cuando a las once de la noche, recibí la sorpresiva visita  de Diño. Por demás delgado, barba sin hacer, pero bien vestido y con toda la simpatía de un ex-amigo (que volvía), me pidió el importe del omnibus hasta São Miguel (dos horas del centro de São Paulo).

Me negué. A pesar de haber sido, un gran amigo mio:me salió el “amor exigente” para tratamientos de usuarios de cocaína. “Amor exigente” es una Ong para recuperación de dependientes, donde los limites son marcados y muy importantes para su recuperación.

Diño,para mantener su adicción, pido dinero a todos sus colegas de trabajo y todos sus amigos. También amigos de  amigos y a los conocidos de sus amigos.La procesión siguió con los conocidos de aquellos conocidos que tenían sus amigos.Una verdadero marketing de redes.
(En fin .. a todo el mundo!!)

La última vez que nos cruzamos, salia de un motel, acompañado de una mujer.Ni me saludó. Nuestra amistad de colegas de trabajo y vecinos de república estaba desgastada.También a mi, me debía dinero.

Adema de eso, Diño paso a cobro, varios electrodomesticos, de uso comunitario, de la republica donde viviamos. Licuadora, olla a presión, ropas propias y “de otros” fueron echo trueques por piedras de crack, allá en la Cracolandia (zona de distribuición).
Confirme también que mis lentes de sol,fueron a parar en la zona. Siempre notava, en él una sospechosa admiración por ellos.

Lo conocí en la Boracea, un albergue, donde hacia dos años estaba anclado. Originario de la ciudad de Santos, era un “jurado de muerte” por el trafico.Eso le producia tirria hablar de esa ciudad, que conosco como la palma de mi mano.

-Algum día a gente desce a serra, e vae curtir uma praia…-
Era uma promesa que afortunadamente, nunca se cumplió.

Su familia, vivia en la costa, y el estaba exiliado emocionalmente en São Paulo, por un típica desintegración vincular. Diño no tiene el perfil de traficante, pero si de usuario compulsivo. O sea, cuando entra en la fisura, pierde noción de todo. Y hace cualquier cosa por una dosis  más.

Una vez me confesó, que cuando recibia su salario en el banco, una cortina negra caía sobre él. Haciendole perdiendo la noción de la realidad. Su conciente social apagaba. Esa cortina,solo se levantaba dias después,cuando ya no tenia ni un real. Desaparecia por varios días, y volvía sucio “pa’caramba”, como hubiese dormido en un aterro sanitario.

El crack es una piedra que se fuma.Simplemente es un forma de cocaína que  se aspira en un “cachimbo”.El “cachimbo” es una pipa hecha de cañitos o una lata de aluminio. Sube mucho mas rapidamente al cerebro que la cocaína en polvo.Quebrando todos las ligaciones que el cerébro posee, afectandolo en pocos segundos. Luego de una rápida eufória, sigue rápida bajada emocional, que se transforma en una intensa depresión.

Por ello, un cosumidor de crack, fuma una piedra tras otra. Si tiene dinero, llega hasta varias decenas. Si no, llega a un arreglo. Troca sus zapatos deportivos (muy apreciados en las zonas de venta) y luego, dependiendo de la calidad: la ropa que lleva puesta.

Diño, una noche salió a las cerca de la medianoche vestido como un marajá.Parecía que hiba a reventar la noche, en los mejores centros nocturnos de la ciudad. Volvió a los dos días,de chinelos, sucio y en ropa interior aduciendo haber perdido la noción de la vida.

Si la fisura es muy grande, el usuario además efetua pequeños robos. Bobadas, que nunca se denuncian a la policía. Como robar de las cuerdas, ropa de mujer. Las cuales con una docena de piezas, vendidas a la prostituda cierta, es capaz de recibir una tres o cuatro piedras del tamaño de una uña.

Si la impliación es mayor, el usuario efectua pequeñas tareas para el distribuidor en la zona de venta. Atiende la demanda de piedras y “papelotes” (dosis de cocaína en polvo), con la comisión presta en mecadería.Técnicamente, esos son los llamados de “micro traficantes”. Gente que se hace bicho, para mantener el vicio.

El tráfico tiene una sola ley: toda la dentadura, por cada diente perdido.Las deudas por distribuición, se pagan con tareas que “demuestren lealtad”.O en caso de reiteración real de deudas por dinero: con la vida. El traficante “jura de muerte” al devedor.

El “juramentado de morte”,cuando no tiene posibilidades de pagar sus deudas, se exilia en otro territorio.En otro barrio,en otra ciudad, o en territorio enemigo. El “juramentador” persigue al juramentado, y presiona a su familia. Invade casas, coacciona a familiares, hermanas, padres, especialmente todas aqullas personas en calidad de vulnerables.

La familia tarda en asumir que “fulano” es “dependiente”. Padres cierran los ojos. Pequeños desapariciones de dinero y electrodomesticos se disimulan. Hasta que el Juramentador recuesta una arma en la cabeza de los “vulnerables” y exige pagamento.
Ahí cae la ficha y el telófono comienza a funcionar. La realidad se hace indigesta.

Una madre tuvo que resolver una situación de ese tipo. Su hijo  vendió una moto al traficante, por 500 reales (U$S 250: la quinta parte de su valor). Pero la deuda por servicio de intereses: dobló. Solo fué posible una acuerdo, cuando la madre asumió parte de la deuda y el hijo asumió una tarea encomendada: tenía que asaltar,a todos los pasajeros de omnibus.en  un radio territorial asignado, en una avenida oscura. El importe de los robos era para el juramentador.

Sé, que la historia termino bien. Pero ese joven tuvo que mudar de ciudad. Si sufre una recaída,  terminará en un “desove” en el Río Tieté o en una ejecución publica ejemplarizante.

Diño es un juramentado. Y utiliza ese argumento para mantenerse en en la red de assistencia social. Procura piedad, tanta piedad que hasta se le puede acreditar de tanta inocencia.

Su sobrevivencia es en base a  seducción.Psicologas de centros de recuperación y assitentes sociales sienten su corazón hecho manteca. Su cara de bonito inocente tiene valor de mercado en el servicio social y ello lo hace rodar.

El usuario, siempre cree que puede gerenciar su vida.Hasta se creen super-héroes, tachando a los no-usuarios de idiotas.
Es muy raro que pidan ayuda, sino cuando ven su vida amenzada.

Diño pasó por cuanto tratamiento de recuperación existe. Siempre volvió a fumar piedra.Siempre vuelve sobre la rueda.
Será fracaso del sistema, fracaso del sistema medico o será que pocas veces recibió un no como limite!!

Toda ciudad tiene una cracolandia, y por todas partes existen los “Diños” de la vida. Cada familia generalmente tiene un dependiente químico y cada sistema una estrategia de recuperación que no esta dando resultados.El resto (nosotros)vemos pasar los acontecimientos, y por ahora solo bancamos la cuenta.

Si se cierra el cerco sobre Diño, es seguro que entre en la distribuición en la Cracolandia, quizás hasta efectue carrera, quizás sobreviva, o quizas siga en la rueda. o quizás nada.

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