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– Brasil y el Hambre: 47% del territorio en manos del 1% de la población.

Christiane Campo integra el Movimiento Sin Tierra de Brasil junto a un millón y medio de campesinos. Ella trabaja en el área de Comunicación e Información del MST, y durante su visita al Foro Social de Resistencia a los Agronegocios, que tuvo lugar en Buenos Aires, charló acerca de las desigualdades y los conflictos sociales que genera la concentración de tierras en su país y cómo el MST le hace frente¿Cuál es la situación que se vive en Brasil respecto a lo problemas de las tierras?

Brasil es uno de los países con mayor concentración de tierras del mundo. Aproximadamente el 47 por ciento del territorio está en manos del 1 por ciento de la población. Con esa concentración aparecen más desigualdades sociales, de modo que Brasil está entre los países con más desigualdad en la distribución de tierras.

Nosotros, en el MST, consideramos que para que disminuyan esas diferencias tiene que haber distribución de tierras. En ese sentido, somos muy críticos de los programas de distribución de tierras del gobierno que buscan mayor igualdad social a través de otorgamiento de dinero, pero que no alteran la estructura de la concentración de las tierras en el país, cuestión que permanece intocable. Esos programas son paliativos que atienden las necesidades de las personas pero no les dan las condiciones para que puedan cambiar de vida para que puedan desarrollar actividades productivas. Entonces, con cada gobierno que cambia se alteran los programas de asistencia social pero no la estructura social de país que está basada en una concentración de tierras muy grande.

¿En ese contexto cómo se aplica la reforma agraria?

Dentro del proyecto de gobierno de Brasil, incluso dentro del de Lula, la reforma agraria se desarrolla como un proyecto para resolver conflictos sociales. Entonces cuando el movimiento o los campesinos se movilizan, el gobierno quiere resolver el problema pero no se propone acabar con el problema de fondo que es la concentración de tierras. Entonces la reforma agraria acaba siendo un programa que se desarrolla para disminuir tensiones sociales y no para resolver problemas estructurales. La lucha del Movimiento es para que la reforma agraria esté incluida como un proyecto de desarrollo de país, para que sea masiva y que las personas beneficiadas tengan condiciones para desarrollar actividades productivas, porque ese es el otro problema. Como la reforma se usa para resolver conflictos no se les da a los campesinos condiciones para que produzcan, entonces la concentración de tierras también es una especie de concentración de recursos, de créditos para la agricultura. Ahora, por ejemplo, el gobierno brasilero anunció un paquete de créditos para la agricultura, un total de 50 millones para los agronegocios y, de ellos, 6 millones para la agricultura campesina. Entonces la concentración de tierras se manifiesta en la concentración de los recursos, además de tener pocas tierras hay pocas condiciones para producir.

Ese 47 por ciento de tierras concentrado en un uno por ciento de la población, ¿para qué son utilizadas?

La mayoría de las tierras se usan para producciones que se vuelcan al mercado internacional, son monocultivos de soja, caña de azúcar, algodón, naranjas. Brasil es una gran exportador de naranjas. La soja y el algodón son transgénicos. Ahora, las novedades en el mercado de Brasil son las plantaciones de eucaliptos, como materia prima para las papeleras. Gran parte de territorio brasilero está ocupado con las plantaciones de eucaliptos. Son tierras concentradas en manos de grandes hacendados o grandes empresas. Por ejemplo, la empresa Cruz Celuloide posee 56 mil hectáreas sólo en una provincia de Brasil.

¿En manos de quiénes está el otro 50 y pico por ciento del territorio de Brasil?

El territorio brasilero tiene 8 millones de kilómetros cuadrados. El resto de las tierras está en manos de pequeños y medianos productores. Los pequeños son los que tienen alrededor de 100 hectáreas de tierras. Los medianos de cien a 500 hectáreas de tierras. Los grandes son los que tienen más de 500 o en la región norte de Brasil son los que tienen más de 1.000 hectáreas.

¿Y el Movimiento qué cantidad de tierras ocupa?

Muy pocas, en términos porcentuales no sabría decir. El Movimiento, en veinte años, conquistó tierras, varían los módulos de una provincia a otra. Nuestro cálculo se da más por la cantidad de familias asentadas. En esos términos hay 350 mil familias, eso significa aproximadamente un millón y medio de personas que viven en áreas conquistadas por la lucha del movimiento en estos años.

Entonces, ¿el gobierno brasilero cómo avanza en el tema de la reforma agraria?

El gobierno de Lula da Silva lanzó en noviembre de 2001 un Plan Nacional de Reforma Agraria después de mucha presión de los movimientos y fue el segundo plan de reforma agraria de la historia de Brasil en más de 500 años de historia. Pero este plan, así como el anterior que fue después de la dictadura, no se ejecuta. El plan de Lula preveía el asentamiento de 400 mil familias en cuatro años de gestión. Hasta ahora se cumplió el 10 por ciento de las metas del plan, pero el gobierno ha hecho mucha propaganda de esto. Lo que ocurre es que consideran reforma agraria lo que los movimientos llamamos “regularización de tierras”. Por ejemplo, en la región norte del país hay gente que vive en sus tierras hace veinte o treinta años y que no tiene documentación, entonces el gobierno entrega los títulos, es decir, regulariza entrega de títulos de propiedad a gente que ya posee tierras. Consideramos que “reforma agraria” sería desconcentrar las tierras, sacárselas a las grandes empresas y hacendados para dárselas a los campesinos. Según cifras del propio gobierno, hay cuatro millones de personas sin tierra en Brasil. Los programas de reforma de gobierno no atienden a esas personas, apenas les dan documentos a quienes ya las tienen y no poseían esos papeles. Pero hacer la reforma, expropiar tierras, está muy parado. Es muy preocupante.

Frente a esto, ¿qué es lo que dice el gobierno?

Sus argumentos dicen que no ejecutan los planes de reforma agraria porque no consiguen instalar este tema dentro del mismo gobierno como prioridad, y no es prioritario porque los agronegocios tienen mucha fuerza política dentro del gobierno. El ministro de Agricultura es uno de los mayores productores de naranjas de Brasil, uno de los grandes exportadores, uno de los grandes productores de caña de azúcar. Otro de los problemas es que no hay presión del Parlamento de Brasil para que la reforma agraria sea prioritaria, porque la mayoría de los parlamentarios hacen sus campañas con financiamiento de grandes empresas como Monsanto, entonces los agronegocios están presentes en el Poder Ejecutivo y en el Legislativo también. En Brasil hay una fuerza política que se llama de Bancada Ruralista que son parlamentarios que defienden los intereses de los agronegocios, que garantizan la producción de transgénicos en el país, entonces los agronegocios no sólo se convirtieron en una fuerza económica de la propiedad de las tierras sino en una fuerza política.

¿Qué hace el MST para resistir a todo esto?

Una de las cosas que estamos haciendo, junto con Vía Campesina, es fortalecer la articulación de los movimientos campesinos. Así como la globalización favorece el intercambio en el mercado de agronegocios, también, como contrapartida, se necesita de la articulación mundial de campesinos. Esto se hace dentro de la Vía, con organizaciones por fuera del MST también. El Movimiento se dio cuenta de que estando solo, lo máximo que conquistaría serían pedazos de territorio pero no conseguiría desarrollar la reforma agraria en Brasil. Entonces el MST fortalece organizaciones de otros movimientos campesinos que se articulan en la Vía Campesina.

¿Qué otras estrategias utilizan para fortalecer la integración de otras organizaciones y otros sectores?

Otra de las estrategias es ampliar el debate de la reforma agraria y la necesidad de ella en las zonas urbanas para que las personas que viven en esos ámbitos se concienticen de que la concentración de la tierra y la producción para la exportación no perjudica solamente a los campesinos. Entonces hacemos una articulación que llamamos de campo-ciudad para que puedan entender la importancia de la soberanía alimentaria (el derecho de un pueblo a elegir cómo alimentarse). Esas son las dos estrategias, y esto marca una nueva alternativa del MST, que es ampliar las alianzas con los ambientalistas. En la historia de las organizaciones ambientalistas de Brasil han sido un poco distantes de los movimientos campesinos, como si fueran luchas diferentes. Ahora se dan cuenta de que los campesinos también discuten la importancia de los recursos naturales y son los verdaderos protectores de las riquezas naturales. Entonces ésta es una forma de ampliar la lucha de los movimientos sociales.

Maria Sol Wasylyk Fedyszak *

Adital – [Publicado y enviado por Solidaridad.net]

* Fuente: América-profunda.com

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